Tenemos el segundo acto, con presentación de personajes, trasfondo, informe de batalla etc!!!
Padre Maccabeus Thorne - Sacerdote de la Eclesiarquía
Título: El Pastor de la Última Llama
Cargo: Sacerdote itinerante de la Eclesiarquía
Planeta de destino: Sanctia Ferrum y los mundos agrícolas del sistema
Trasfondo
Maccabeus Thorne no nació para la prudencia.
Durante años acompañó peregrinaciones armadas, cruzadas menores y fuerzas de defensa planetaria en sistemas fronterizos. Allí desarrolló una convicción absoluta: la fe debe avanzar hacia el peligro, nunca alejarse de él.
En más de una ocasión ha encabezado cargas contra enemigos que superaban ampliamente a sus fuerzas. Contra toda lógica, sobrevivió. Esto ha alimentado una reputación incómoda entre sus superiores: para algunos es un santo en ciernes; para otros, un fanático que aún no ha tenido la decencia de morir.
Cuando las primeras llamadas de auxilio llegaron desde el mundo agrario de Verdantia, Maccabeus no esperó órdenes del mando militar. Reunió una fuerza de Hermanas de Batalla disponibles y partió inmediatamente hacia la zona afectada.
Apariencia
- Alto y extremadamente delgado.
- Rostro marcado por cicatrices de quemaduras.
- Lleva un enorme eviscerador bendecido al que llama "Redención".
- Su sotana está cubierta de remiendos y reliquias de campañas anteriores.
- Siempre avanza en primera línea.
Personalidad
- Impulsivo.
- Temerario.
- Carismático.
- Convencido de que la iniciativa es una forma de fe.
No busca morir, pero considera la supervivencia una preocupación secundaria.
Frases habituales
"Si el Emperador desea mi muerte, sabrá dónde encontrarme."
"¡Adelante! ¡La duda es el primer refugio del hereje!"
"Una carga imposible sigue siendo una carga."
Relación con la Canonesa Severina Althea
La Canonesa considera a Maccabeus un hombre peligroso.
No porque carezca de fe.
Sino porque parece poseer demasiada.
CRÓNICA II
Las Llamas de Verdantia
Localización
Verdantia
Mundo agrario del Sistema Helior IX
Durante generaciones, Verdantia había alimentado las colmenas y fortalezas del sistema. Sus llanuras interminables de cereal y sus comunidades rurales apenas conocían la guerra.
Eso cambió cuando aparecieron los primeros Orkos.
Al principio fueron simples rumores.
Granjas incendiadas.
Ganado desaparecido.
Vehículos encontrados destrozados en los caminos rurales.
Después llegaron las transmisiones de socorro.
Y luego el silencio.
La respuesta imperial
Desde el Santuario de Santa Doloria, el Padre Maccabeus Thorne escuchó personalmente las peticiones de ayuda de refugiados y campesinos.
Sin esperar la formación de una fuerza de combate mayor, reunió una pequeña patrulla de la Orden de Nuestra Señora Mártir y partió hacia las zonas afectadas.
Su misión era sencilla:
- Localizar a los supervivientes.
- Evacuar a la población.
- Identificar la magnitud de la amenaza.
- Destruir cualquier presencia xenos encontrada.
El enemigo
Lo que ni Maccabeus ni las Hermanas sabían era que las incursiones no eran obra de bandas aisladas.
Una avanzadilla del Velociwaaagh estaba recorriendo Verdantia.
Orkos con cohetes retropropulsores, motocicletas y vehículos con pequeñas bandas de saqueadores.
Rápidos.
Difíciles de localizar.
Y mucho más numerosos de lo esperado.
Mientras las Sororitas avanzaban por caminos rurales entre campos en llamas, los exploradores Orkos ya las habían detectado.
Los xenos no prepararon una emboscada.
No era su estilo.
Simplemente aceleraron en dirección a ellas, buscando una pelea.
Situación al inicio de la batalla
Al caer la tarde, las Hermanas de Batalla alcanzaron la región de Los Campos de Gethsemar.
Allí encontraron aldeas ardiendo, vehículos agrícolas abandonados, decenas de refugiados dispersos y columnas de humo visibles en el horizonte.
Y acercándose a toda velocidad...
El rugido de motores Orkos.
El primer choque armado entre la Orden de Nuestra Señora Mártir y la invasión Orka del sistema estaba a punto de comenzar.